A raíz de la virtualización forzosa que nos trajo la pandemia del COVID-19, los ciudadanos estamos inmersos en el mundo digital y utilizamos la tecnología para el desarrollo de nuestras actividades diarias. Sin embargo, desde el punto de vista de la interacción ciudadana y gubernamental, América Latina tiene una oportunidad para hacer las cosas mejor.

En la era de la revolución digital, el crecimiento exponencial de las tecnologías de la información y la comunicación, han dado paso al gobierno digital: una nueva forma de gobernar para dar respuesta a las demandas ciudadanas de forma rápida, innovadora y eficiente.

Uno de los ejemplos que evidencia la necesidad de implementar un gobierno digital en América Latina es el caso de los trámites administrativos, un proceso que generalmente resulta bastante engorroso y complejo para la mayoría de los ciudadanos.

De acuerdo a cifras del Banco Interamericano de Desarrollo[1] se necesitan 5,4 horas para completar una gestión administrativa, el 25% de los trámites requieren más de tres viajes a la entidad pública y adicionalmente, el 29% de los latinoamericanos reconoce haber pagado algún tipo de soborno para poder completar un trámite.

Gobernar a través de la tecnología

En términos generales, el gobierno digital consiste en la utilización de las tecnologías de la información por parte del Estado para la prestación de los servicios públicos, el aumento de la participación ciudadana y la promoción de iniciativas locales para el fortalecimiento democrático.

En este sentido, el gobierno digital coloca a la ciudadanía como el centro del sistema democrático y no al Estado, partiendo de allí para la construcción de iniciativas y soluciones que den respuesta óptima a las demandas sociales.

En el caso de nuestra región, América Latina, los gobiernos han comprendido desde mediados de los noventa la importancia y las posibilidades de resolver los asuntos públicos por medio de la tecnología, por lo cual, han impulsado agendas de gobierno digital a gran escala, como el Plan de Modernización Estatal de Argentina (2016) y la Agenda Digital de Uruguay (2020).

La implementación de estos programas ha mostrado avances significativos y las posibilidades para nuestra región, como, por ejemplo: el incremento en el acceso a la información pública, el impulso de servicios públicos modernos y eficientes, el aumento de la participación ciudadana, la creación y el desarrollo de ciudades inteligentes, la reducción de la brecha digital, y el desarrollo de infraestructuras tecnológicas modernas, colocando al Estado y sus estructuras al servicio de las personas.

Adicionalmente, se ha construido la Agenda Digital para América Latina y el Caribe, impulsada por la CEPAL y el Banco Interamericano de Desarrollo como un esfuerzo para integrar los planes de gobierno digital a nivel latinoamericano de cara al año 2020.

La clave: la implementación del gobierno digital

Algunos Estados de nuestra región como Argentina, Brasil y Uruguay han logrado la implementación del gobierno digital de forma exitosa. Sin embargo, se estarán preguntando ¿Cómo lo han hecho y qué han logrado?

Estos países han seguido a cabalidad los protocolos para la implementación del gobierno digital, bajo las fases de maduración del gobierno digital que contemplan las etapas de presencia, información urbana, interacción, transacción y e-democracia, propuestas por Esteves en el año 2005 a nivel municipal.

Más allá de tener una agenda a nivel local, estos gobiernos han comenzado a implementar sus programas pilotos en municipios y luego lo han extendido a nivel nacional. A medida que lo han ido implementando, la curva de aprendizaje les ha permitido una mayor rapidez y mejora en los procesos de adopción.

Otro elemento importante a considerar, es que estos países se han centrado en estudiar la implementación exitosa en países como Corea del Sur, Estonia, Israel, Nueva Zelanda y Reino Unido, y que hoy los colocan como los países más avanzados en materia digital (digital nations). Lo cual, por supuesto, sirve como referencia, inspiración y fuente de conocimiento para adoptarlo a nivel local.

Todavía nos queda mucho por hacer

Sin embargo, no todo es color rosa. Nuestra región enfrenta circunstancias sociales, económicas y políticas muy distintas a la de países como Europa y Asia, que nos limita en la implementación del gobierno digital.

La polarización y el populismo rompen nuestras democracias y no permiten la creación de mecanismos de transparencia y diálogo ciudadano, para avanzar en la construcción de soluciones y programas que resuelvan los problemas de nuestras comunidades.

Adicionalmente, enfrentamos retos en materia de infraestructura y desarrollo: la calidad de banda ancha de Internet, la ausencia de una infraestructura digital moderna, la transformación de la economía y el gobierno bajo esquemas tecnológicos, déficit en la prestación de servicios públicos de calidad, amplia brecha digital y la falta de capacitación de los funcionarios de la administración pública.

Hoy como nunca antes, tenemos la oportunidad de cambiar las cosas para el beneficio de la ciudadanía.

Para ello, necesitamos gobiernos comprometidos con el cambio y con voluntad política, ciudadanos dispuestos a participar en los asuntos públicos para tomar las riendas de la democracia.

Es tiempo de hacer el gobierno digital una realidad.

 [1] BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO (2018). Fin del trámite eterno: ciudadanos, burocracia y gobierno digital. En https://publications.iadb.org/es/el-fin-del-tramite-eterno-ciudadanos-burocracia-y-gobierno-digital

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