La digitalización de la infraestructura de un país es algo que va más allá del internet o la tecnología, es una política de Estado que existe para brindarle grandes beneficios a los ciudadanos. Es gracias a ese contexto que aparece el gobierno digital, para que los gobiernos modernicen sus procesos, mejoren sus interacciones con los ciudadanos y disminuyan la fractura digital existente entre los mismos. 

Un gobierno digital eficiente funciona con base en una gestión orientada a resultados. Es decir, que debe fijar prioridades y responsabilidades claras a todos los actores del ecosistema digital del Estado. No solo a través de la utilización de aplicaciones, software y páginas web. Se requiere también que los funcionarios adquieran nuevas habilidades de gestión, organización y análisis de datos en materia digital. En muchos casos, la creación de un ente especializado en esta área y de carácter ministerial facilita dicha labor, como hicieron países de la región latinoamericana como Uruguay o Panamá.

Los gobiernos digitales garantizan una reformulación de las estructuras organizativas, la gobernanza, los procesos de trabajo, la cultura y la mentalidad tanto de los funcionarios como de los ciudadanos.

La demanda ciudadana es el centro del gobierno digital.

La innovación debe ser el foco de los gobiernos digitales, sus políticas públicas deben estar dirigidas al servicio del bienestar y felicidad de los ciudadanos. Los ciudadanos se hacen más exigentes, en la medida que descubren y ponen en práctica sus libertades civiles, las plataformas digitales son el lugar perfecto para captar esas demandas y transformarlas en resultados eficientes.

Se debe pensar siempre en el ciudadano y la manera de simplificar su vida a la hora de ejecutar cualquier estrategia de gobernanza digital, es un trabajo en conjunto entre el gobierno y la sociedad. Un ejemplo de ello es cuando los ciudadanos le exigen transparencia al gobierno en el manejo de los recursos y delimitando el papel del Estado, a través de sitios en línea la contraloría ciudadana les da acceso a las personas para que vean dicha información de conocimiento público. De esta manera aumentas la confianza entre ambos y cambias la manera en la que los ciudadanos ven tu gestión gubernamental. 

Para que se tenga una idea más clara del porqué los gobiernos digitales están cambiando la política, les comparto tres razones que explican con detalle este fenómeno y su importancia para el futuro de la política.

1. Atención al ciudadano:

Facilitar el uso de los servicios gubernamentales. Los ciudadanos de hoy esperan que los servicios públicos sean tan personalizados y receptivos como los servicios que reciben del sector privado. Los gobiernos digitales utilizan herramientas tecnológicas para mejorar la experiencia integral de los ciudadanos con los servicios públicos. El objetivo final es mejorar la calidad del servicio, promover una interacción transparente y eficiente, aumentar el nivel de confianza del público en el gobierno e impulsar mejores resultados para los ciudadanos.

Las páginas webs dedicadas a facilitar los trámites permiten a los usuarios acceder a los servicios que necesitan de una forma más cómoda y específica. Estas herramientas de participación electrónica también fomentan una mayor colaboración con los ciudadanos, ya que desde la comodidad de su hogar pueden realizar sus trámites personales, pagar impuestos, entre otros. 

Aquí juega un rol fundamental el empleo de análisis y medición de datos, puesto que permite a los gobiernos aprovechar los datos recopilados continuamente de personas y dispositivos para mejorar el diseño del servicio y personalizar la entrega. Por ejemplo, los pacientes que hacen citas en línea con un proveedor de servicios de salud podrían ser guiados a fuentes adicionales de ayuda con su condición.

2. Ciberseguridad ciudadana:

Mantener a salvo a las personas, la información y los intereses estratégicos. Las amenazas de Estados impredecibles, grupos terroristas y otros actores no estatales aumentan y se hacen más complejas a través de la tecnología digital. Hoy en día, los conflictos se libran no solo en el campo de batalla, sino también en el transporte público, en las redes sociales y en el ciberespacio.

Los gobiernos tienen la responsabilidad de proteger a sus ciudadanos de toda una serie de amenazas, permitiéndoles vivir y trabajar sin temor. La digitalización es una ayuda en esta lucha. Los gobiernos digitales adoptan las tecnologías y se interconectan más con las organizaciones asociadas y los dispositivos inteligentes, esto permite un mejor intercambio de datos que proporciona un medio seguro para combatir las amenazas. 

Las organizaciones de defensa están invirtiendo en inteligencia artificial, programas de detección de amenazas y aplicaciones de ciberseguridad. Las fuerzas policiales están utilizando tecnologías móviles para reducir los tiempos de respuesta a incidentes, mientras que el análisis de datos permite modelos policiales predictivos y una mejor planificación para atacar las amenazas.

3. Ciudades inteligentes:

Una ciudad inteligente es aquella que, entre otras cosas, facilita la movilidad, mejora los servicios sociales, es sostenible y da voz a los ciudadanos. La finalidad es mejorar la eficiencia de sus políticas, reducir al máximo los residuos y molestias, fomentar la calidad social, económica y maximizar la inclusión social.

Estas ciudades son determinadas por 10 parámetros que son: gobernanza, planificación urbana, gestión pública, tecnología, medioambiente, proyección internacional, cohesión social, movilidad – transporte, capital humano y economía. Siendo claves los parámetros de gobernanza y gestión pública porque gracias a los gobiernos digitales y su correcta ejecución es que se consolidan este tipo de ciudades. Demostrando así por qué las tecnologías y las plataformas digitales están cambiando la manera de hacer política. 

No se trata solo de digitalizar los procesos. Para lograr la transición de un gobierno tradicional a un gobierno digital, la estrategia es enfocar todas las decisiones y el diseño de la nueva forma de gobierno, en el ciudadano como usuario de los servicios públicos. Esto implica mejorar su experiencia en la interacción con el gobierno y romper la barrera burocrática entre los ciudadanos y el Estado.

Los tiempos han cambiado y los ciudadanos exigen calidad de vida. El gobierno digital es una respuesta eficiente y contundente para satisfacer esta demanda.

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